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viernes, 6 de enero de 2017

LA PUERTA DE AL ANDALUS

Cuando en 1492 cayó el último vestigio del Reino de Granada, el mundo se estremeció
al ver que sobre las nuevas catedrales, reemplazando las antiguas imágenes y  arabescos aparecían, como sacadas de un cuento de terror indescriptible —¿anticipo tal vez de infiernos por llegar?—, las horripilantes figuras de las gárgolas.


La puerta ya se cierra. La fuerzade las aguas, desatada, rompió el alfanje moro. Son cosas del destino. Ocho siglos de gloria,de cieno y manantial, ________________________de guerras y de letras.
¡Al Andalus!, lagar de la axabeba y del Rumí.
Ah, tierra prometida. Se dice que jamás nació del vientre de las graciastamaña hurí, tal geisha.
______________________La puerta se ha cerrado, el bosque renegó de ti, ________________________regresa,tu reino y tu solaz se han derrumbado;______________la llama se tornó… _________________________________falaz pavesa.


sábado, 27 de diciembre de 2014

ALMERÍA MILENARIA

ALMERÍA MILENARIA
“He pisado una tierra donde los guijarros son perlas,
la tierra almizcle y los jardines majestades”
—Versos de Ibn Hani al-Ilbirí, siglo X—

Dicen, Alcazaba, que tu vientre ha parido hasta diez criaturas. Eres una fortaleza en construcción, destrucción y reconstrucción permanente, desde tu alumbramiento hace más de mil años. Algo me hace pensar que fueron muchos más. El tiempo dirá.
Los árabes te llamaban al-Hisana y Calaa Jairán y los almerienses te nombraban por alcazaba, en su dialecto andaluz de entonces. Su terquedad hizo que tu nombre designara todas las fortalezas. ¡Tan terca como tú, que te rendiste a la Naturaleza, no al invasor! 
Cuenta la leyenda, que en la gruta bajo el castillo de San Telmo, semioculta por el agua del mar, se protegió Ulises de las sirenas. Hay siglos que emergen con nuevas luces silenciando incógnitas de pasadas contiendas. Me ha contado un geniecillo que el mismísimo Túbal, nieto de Noé, arribó a tus playas tras un naufragio y ante tamaña belleza decidió instalar aquí el primer asentamiento humano de la península. 
En tus costas, nació la antiquísima Cultura de Almería, que se inició en el neolítico final, a través de todo el eneolítico, y hasta el principio de la Edad del Bronce. Una evolución ininterrumpida, sobre todo en el sureste de España y en el Este, sur de Cataluña y Aragón, en una parte del valle del Ebro. Tú fuiste, Almería, según las modernas fuentes arqueológicas, la antepasada de los iberos y tu influencia cultural alcanzó a los vascos y el sur de Francia. Pero… dejemos la Historia para los historiadores.
Después, según el geniecillo, que no los historiadores, fue Osiris quien te visitó cuando perseguía al tirano Gerión y cuando Hércules luchó contra los hijos de éste, fue en tus playas donde preparó la estrategia para tan singular combate, dejándonos después, como primeros reyes, a Hispalo y posteriormente a Hespero.
Hoy, varios milenios después, llegan a tus costas los hijos modernos de aquellos que te engrandecieron de nuevo en el siglo X. Vienen vestidos de miseria, buscando cobijo en el trozo de hierba que plantó su padre, sin más equipaje que recuerdos desnudos, vidrios sin brillo en tierras de hambre, hileras de caminantes entre edificios hostiles, esperando heredar la espesa lluvia.
No caben lamentos, ni prolongar los soles en la recreación de la derrota antigua. ¿Bajo qué recóndito árbol enterrarán la piel? Se rebela el aire huyendo de ellos, y queda sólo la mancha desierta, protegida y al tiempo expuesta a las tormentas por la gula del cordero insaciable.

Antonio García Vargas
(del libro «Almería milenaria»)

lunes, 9 de junio de 2014

ALMERÍA, MI CIUDAD (fragmento)

VII
Pisar guijarros de tus playas en noches de amor y luna,
calman penas causadas por el ardor de las llagas

Necesito recorrer tu cuerpo entero, ciudad mía, internarme
en el eclipse que proyecta sobre ti sombras de eternidad,
restar tristezas de tu semblante, recuerdos de otros tiempos
—hermanos contra hermanos, sin cara, sin rostro...— 
en que fuiste hija de la más terrible ira de las ciegas nieblas
de la historia, batallando en silencio, con penas
y espartos, contra el invencible ejército
del intransigente poder oscuro.
¡Ah, aquel siglo esplendoroso de la Almería pujante!
Eras entonces capital y señora de un reino de taifas,
paz, prosperidad y respeto, en un tiempo de batallas,
de internas discrepancias por el poder del trozo de tierra;
peregrinaje continuo de nuevos adoradores de tu gracia,
creciste desmesuradamente, tanto que hubo que amurallarte.
Jairán cercó tu borde oriental, el arrabal de la Musalla
y Zuhayr el arrabal occidental de Hawd y pasaste a ser,
tras Córdoba y Toledo, la ciudad musulmana más poblada
y tu alcazaba, la más esplendorosa joya de tu corona;
tu hija predilecta.

Fragmento del poema «Almería, mi ciudad» del libro «ALMERÍA MILENARIA»
Antonio García Vargas

domingo, 30 de marzo de 2014

DESDE LA ALCAZABA, HOY (2ª PARTE)

Foto de agv. Vista parcial desde las murallas de la Alcazaba de Almería

DESDE LA ALCAZABA, HOY (2ª PARTE)

Ah, si tuviera alas. Si yo tuviera alas sin dudar sería aedo para cantar tu historia peregrina; o poeta, sí, pues todo se hace nuevo a los ojos del poeta. Dice: ¡Tierra!, y los átomos se agitan, se incorporan,  transforman lienzo y lápiz dibujando montañas o el rubor de la rosa. Y aparecen nenúfares de plata en el fértil estanque de la idea, las aguas se remueven en su lecho, se engalanan; son gnomos y azucenas, sus bocas diminutas muerden roca, liberan viejos versos encantados que riegan las laderas de la vida y bajan rumorosas, cantarinas, a su encuentro ancestral con sus ríos.
Si yo tuviera alas habitaríamos cuerpos en la masa que cubre el alma, modelando diagramas en movimiento sobre el remanso estanco, intercalando el eje diagonal del deseo con la suave curva de atarazana. Pensaría la forma esférica del triste alegre canto del jilguero, la línea de tus ojos en el horizonte, ese tacto sutil con que el deseo roza tu seno de muralla, el incipiente beso blanco que núbil picotea tu labio y se acerca, se adentra, haciéndose oleaje se acopla y es neutrino que se nutre del iris de tus costas, desde dentro, asido al lado oscuro de tu eterna primavera.
Si yo tuviera alas te diría un ¡te amo, al-Mariyya! Y se haría liviano el aire cual cortejo de luciérnagas silvestres adorando la flor inmaculada. Dibujaría una puerta de lluvia para que el ojo inquieto penetrara esa huella del llanto tras el fino y delicado encaje en la pestaña. Hacia la medianoche abriríamos la mágica cajita de madera donde en secreto habitan nuestras caras verdaderas. Y entonces, del profundo abismo de la sangre nacería la perfecta sincronía de algún primer poema suspirado, sutil y transparente como el arco de tu entrada portuaria.
Si yo tuviera alas volaría a lo más alto del mundo de la idea y pondría junto a la vieja Andrómeda tu dulce pubis de abeja para dulcificar la órbita de estrellas alocadas. En la materia oscura sembraría alegres cuentos cantos versos, con tildes caramelo y rimas esmaltadas. Plantaría en un cuásar un árbol sin memoria, con hojas color malva, zarcillos de hojalata y una rosa morada. Y al comenzar la noche, enlazadas las almas, bordaríamos un tango espacial, un soneto anudado, un pequeño black holle o una fuga de Bach .
Ah, si yo tuviera alas. La boca estremecida aguardaba; todo labio habitaba en el temblor del labio. Luego murió la noche, se hizo el día y nació la primera mañana junto a la rosa abierta a flor de labio. Si yo tuviera alas me desgarraría sin prisas. Lentamente abriría mi vientre plano. Me desvelaría en un cono reflejo y sería riachuelo que fluye abandonando el yo aparente. Me miraría en el trasluz de aquel viejo madero angostado al sol. Circunyacente, mi desollada piel alfombraría el suelo. Y sería de nuevo yo tú él; tímida sombra permanente del ser que me habitó circunferente.
Si tuviera alas te tomaría, ciudad mía, alzaríamos el vuelo hasta lo ignoto, allá donde los cuerpos se evaporan poseídos por su karma. Y romperíamos diques  des-hojando el instinto primario, de pie, sobre la nube danzarina, atizando el ascua instinto llama hasta caer rendidos los humores. Y seríamos magma sudor tierra fornicando los suelos; dos cuervos que se abaten, malolientes, magullados. Dos siluetas quemadas por la furia y la rutina, que en lo efímero se hacen brisa arcano magia.
Si yo tuviera alas subiría a tu espacio prohibido y sumido en lo eterno del beso, sin pronunciar palabra, te diría: Ah, mi amor, huele tu cuerpo a carne doblegada y es mi cuerpo universo  que se expande. ¡Qué pequeño es el mundo! Se contiene apenas en el ojo que mira cual la magia del beso adolescente. Es el mundo una sombra discreta que te ampara cuando la mano es presa en otra mano y no se astilla hasta alcanzar ilesos el misterio de la vida.
Si yo tuviera alas, ¡ay!, me atrevería a gritar: ¡Yo soy el testimonio de que la tierra gira!, te caminé debajo y conocí tu encima, soy desierto secreto, arena que dialoga, estancia interrumpida, saber que no se sabe de la materia magma, soy omega, soy alfa, soy el núcleo que exhala rugidos más allá del postrer manifiesto que mi palabra calla.
Si yo tuviera alas jamás regresaría al adiós. Detendría el momento aquél en que te dije: ¡no te amo, amada!, ¿recuerdas? , justo aquél momento, solo aquel. Lo noté, hubo un pequeño párpado que tiembla, un destello acuoso en el mirar, la voz que dolorida se hace vana, un corazón parado en un no más. Mas sólo nos dijimos hasta luego, nuestros cuerpos giraron cual reloj tomando direcciones contrapuestas en un cobarde viaje hacia el adiós. Mas… no no, amor, no. ¡Jamás regresaría! ¡No!

agv
del libro «Almería milenaria»


miércoles, 19 de febrero de 2014

REINO DE AL-MARIYYA

REINO DE AL-MARIYYA
Somos lo que hacemos y esa será nuestra huella en la Historia. No dejes, hijo mío, que tus hijos ni los hijos de tus hijos, olviden nunca que hubo un momento de esplendor extraordinario en el que Almería fue un gran reino que abarcaba desde la Andalucía oriental hasta Valencia y de esta, pasando por Toledo, hasta la gran Córdoba del Califato. Y no se consiguió solo mediante el uso de las armas sino —y sobre todo—, a través de un conciliador abrazo eminentemente cultural.
El paisaje almeriensí, engrandecido en la batalla su horizonte de sucesos, se retrajo después cual corazón que busca su reflujo primigenio, girando hacia sí en una marcha atrás que la llevaba a sus esencias, a su núcleo montañoso de lagartos y de esparto compensando las solanas al abrigo de sus playas, depurando contenidos y alumbrando con mil luces a los mundos del entonces, transformándose en poesía de manos de Almotacín y llegando con sus versos a humanizar un Medievo balbuceante, perdido en una oscuridad barbarizada carente de palabras. Y entonces, oh prodigio: fue nombrada la alMariyya rutilante, bella hurí desmelenada de cintura cadenciosa que orgullosa paseaba su Diwan de mil poetas y que al mundo enamoraba con sus sedas, su comercio y su decir en la más bella poesía que el oído conociera, cual orfebre metafórico de un Parnaso almeriensí de factura singular que brotara de la magia de un versal espacio-tiempo plagado de moaxajas saltarinas y de jarchas.
No dejes, hijo mío, que tus hijos ni los hijos de tus hijos, olviden que hubo un tiempo en que Almería, cual gusano que abandona su capullo mutado en mariposa, alzó su vuelo entrando en la alMariyya andalusí de un ensueño milenario. ¡No dejes que lo olviden, hijo mío! ¡Nunca!

Antonio García Vargas

domingo, 16 de febrero de 2014

TAIFAS DEL PRIMER PERIODO

Taifa de Albarracín: 1011-1104 (almorávides)
Taifa de Algeciras: 1013-1026 (Málaga) 1035-58 (Sevilla)
Taifa de Almería: 1011-91 (almorávides)
Taifa de Alpuente: 1009-1106 (almorávides)
Taifa de Arcos de la Frontera: 1011-1068 (Sevilla)
Taifa de Badajoz: 1009-1094 (almorávides)
Taifa de Baleares o Taifa de Mallorca: 1076-1116 (almorávides)
Taifa de Ceuta: (Málaga) 1061-1084 (almorávides)
Taifa de Calatayud: 1046-1055 (Zaragoza

Taifa de Carmona: 1013-1067 (Sevilla)
Taifa de Córdoba (repúblicas): 1031-1070 (Sevilla)
Taifa de Denia: 1010/12-1076 (Zaragoza)
Taifa de Granada (Garnata): 1013-1090 (almorávides)
Taifa de Huelva: 1012/13-1051/53 (Sevilla)
Taifa de Lisboa: 1022-? (Badajoz)
Taifa de Lorca: 1051-1091 (almorávides)
Taifa de Málaga: 1026-1057/58 (Granada); 1073-90 (almorávides)
Taifa de Mértola: 1033-1091 (almorávides)
Taifa de Molina: 1075 (Valencia)
Taifa de Morón: 1013-1066 (Sevilla)
Taifa de Murcia: 1011/12-1065 (Valencia)
Taifa de Murviedro y Sagunto: 1086-1092 (almorávides)
Taifa de Niebla: 1023/24-1053 (Sevilla)
Taifa de Ronda: 1039/40-1065 (Sevilla)
Taifa de Santa María del Algarve: 1018-1051 (Sevilla)
Taifa de Segorbe
Taifa de Sevilla: 1023-1091 (almorávides)
Taifa de Silves: 1040-1063 (Sevilla)
Taifa de Toledo: 1010/31-1085 (castellanos)
Taifa de Tortosa: 1039-1060 (Zaragoza);1081/82-92 (Denia)
Taifa de Valencia: 1010/11-1094 (Taifa de Toledo)
Taifa de Zaragoza: 1017/1118 (almorávides)

viernes, 24 de enero de 2014

ETAPAS DE LOS REINOS DE TAIFAS

ETAPAS
Hay tres periodos en la evolución de los reinos de taifas. Son los siguientes:

De 1009 a 1031
Las distintas facciones (linajes o ta'i-fah, plural de clan —tawa'if—) se hacen con el poder progresivamente en sus gobiernos locales, al tiempo que apoyan a los efímeros pretendientes a califa manejándoles según sus intereses y como aval de prestigio del poder al que aspiran. En este periodo se consolidan unos treinta poderes locales, al frente de los cuales, los caudillos regionales usan títulos honoríficos (laqb) usados por los califas y el chambelán Almanzor (como Al-Mansur o Al-Mundir), pero sin proclamarse estos reyezuelos califas personalmente. Las intrigas por la cabeza del califato se desarrollaban fundamentalmente en Córdoba, pero desde la capital se perdió todo control sobre el resto de las coras andalusíes, que aprovecharon los incipientes reyezuelos taifales para gobernar con independencia, acuñando moneda y creando una administración independiente.
De 1031 a 1045
Con la desaparición formal de la figura del califa, los reyes taifas procuran imitar los modos califales a escala local, construyendo palacios regios, nombrando visires, rodeándose de una corte monárquica y procurando atraer intelectuales y poetas que canten sus glorias, valiéndose del cultivo del género literario del panegírico, tan importante para la cultura islámica. La lucha por la supervivencia de los pequeños reinos y por la expansión de los más pujantes, generan importantes gastos en recursos militares, que consistían fundamentalmente en tropas mercenarias. Esto, unido a las parias o impuestos pagados a los más guerreros ejércitos cristianos, bien para aliarse con ellos contra otro enemigo, bien para comprar la paz, fue debilitando la pujanza del Al-Ándalus. Las taifas mayores dominan a las satélites, y se consolidan como potencias las taifas de Badajoz, Toledo, Zaragoza y Sevilla. En el Mediterráneo destaca la taifa de Denia-taifa de Baleares, que armó una importante flota bélica.
De 1045 a 1090
Las guerras interinas, las importantes parias pagadas a los reyes cristianos y la pujanza de estos decantó la balanza definitivamente en favor de los reinos de León, Castilla y Pamplona. Así, en 1085, Alfonso VI consigue fracturar el centro neurálgico de la cultura musulmana, tomando la Taifa de Toledo y estrangulando la vía medular de comunicación andalusí, que iba de Tortosa a Sevilla, pasando por Zaragoza y Toledo. Valencia, rica y deseada, no consigue consolidar una dinastía fuerte, y su debilidad le llevó a subordinarse a los reyes de Toledo, de Zaragoza, e incluso al rey Alfonso VI de Castilla, y, finalmente, a ser conquistada por El Cid en 1092. En 1085 los reyes taifas de Badajoz y Sevilla solicitan socorro a los almorávides que, aunque acude en defensa del islam, acabará con el poder de los reyes taifas hispanomusulmanes, pasando Al-Ándalus a constituir una provincia periférica de este imperio magrebí.


(Datos históricos recogidos de la revista al-Ándalus y otros textos diversos)

jueves, 23 de enero de 2014

APOGEO DE LOS REINOS DE TAIFAS

Hubo un tiempo, durante el apogeo de los reinos de taifas del siglo XI, en que sus reyezuelos intentaron reproducir las estructuras del califato omeya a una escala menor. Es por esto que compitieron entre sí no solo militarmente sino que también procuraron mostrar su esplendor intelectual. Para ello, trataron de rodearse de los más prestigiosos poetas, científicos y artistas. Paradójicamente, el periodo de taifas fue a su vez el del máximo apogeo de la cultura andalusí, y en este siglo sus creaciones intelectuales adoptan caracteres propios e independientes del islam oriental. Nace en este siglo una filosofía en Al-Ándalus con una particular idiosincrasia, progresan las matemáticas y la astronomía, florece la poesía y la arquitectura desarrolla un estilo manierista que influirá posteriormente en el arte magrebí de almorávides y almohades.

Sin embargo, la disgregación del califato en múltiples taifas, que podían subdividirse o concentrarse con el paso del tiempo, hizo evidente que sólo un poder político centralizado y unificado podía resistir el avance de los reinos cristianos del norte. Al carecer de las tropas necesarias, las taifas contrataban mercenarios para luchar contra sus vecinos o para oponerse a los reinos cristianos del norte. Incluso guerreros cristianos, como el propio Cid Campeador, sirvieron a reyes musulmanes, luchando incluso contra otros reyes cristianos. Sin embargo, esto no fue suficiente y los reinos cristianos aprovecharían la división musulmana y la debilidad de cada taifa individual para someterlas. Al principio el sometimiento era únicamente económico, forzando a las taifas a pagar un tributo anual, las parias, a los monarcas cristianos.


(No obstante, la conquista de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI de León y Castilla hizo palpable que la amenaza cristiana podía acabar con los reinos musulmanes de la península. Ante tal amenaza, los reyes de las taifas pidieron ayuda al sultán almorávide del norte de África, Yusuf ibn Tasufin, quien pasó el estrecho de Gibraltar estableciéndose en Algeciras y no sólo derrotó al rey leonés en la batalla de Zalaca (1086), sino que conquistó progresivamente todas las taifas.)

* Gran parte de los datos históricos se irán recogiendo de diversas fuentes bibliográficas impresas y/o digitales y siempre respetando los derechos pertinentes si los hubiere. Si por desconocimiento se incurre en falta, ruego se comunique a esta administración.



ORIGEN DE LOS REINOS DE TAIFAS

 Las primeras Taifas, o Reinos de taifas, aparecieron en España al desintegrarse el Califato de Córdoba con motivo de la guerra civil que estalló en el año 1009, al morir el último caudillo amirí Abd al.Malik al-Muzaffar y ser derrocado el último califa omeya Hisham III, que es cuando se abolió formalmente el califaro, en 1031.
Después, tras el debilitamiento de almorávides y almohades, surgieron los llamados “segundos” y “terceros” reinos de taifas (1144 y 1170). Todas las dinastías procedían del extranjero excepto los Banu Qasi y los Banu Harun, que eran muladíes.



ORÍGENES DE LAS PRIMERAS TAIFAS

Cuando el califa Hisham II es obligado a abdicar, en 1009, hasta el año de la abolición formal del califato en 1031, se suceden en el trono de Córdoba nueve califas de las dinastías omeya y hamudí. Se da lugar a un escenario político caótico, que dio paso a la independencia paulatina de las taifas de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza.

Cuando el último califa Hisham III es depuesto y proclamada en Córdoba una república, todas las coras (provincias) de Al-Ándalus que aún no se habían segregado se autoproclaman independientes, regidas por clanes árabes, bereberes o eslavos.

En el trasfondo se hallaban problemas muy profundos. Por una parte, las luchas por el trono califal no hacían sino reproducir las luchas internas que siempre habían asolado el emirato y el califato por causas raciales: árabes, bereberes arabizados y nuevos, muladíes o eslavos, que estaban constituidos inicialmente por esclavos libres de origen centroeuropeo o del norte peninsular y conseguido puestos importantes en la administración. También influían la mayor o menor presencia de población mozárabe, el afán de autonomía de las áreas con mayores recursos económicos y la agobiante presión fiscal necesaria para financiar el coste de los esfuerzos bélicos.

Inicialmente se constituyeron más de veinte pequeños estados o taifas autónomas dirigidos por caudillos locales procedentes de una familia que se perpetuó a lo largo del siglo XI en una dinastía reinante. Así ocupan el poder clanes de la antigua aristocracia árabe en Valencia (amiríes descendientes de Almanzor) y Zaragoza (tuyibíes y hudíes).

En la zona occidental se hicieron con el poder tribus bereberes muy arabizadas, que formaban parte de la población andalusí desde la conquista de Tariq a comienzos del siglo VIII; los aftasíes en Badajoz, birzalíes en Carmona, ziríes en Granada, hamudíes en Algeciras y Málaga y abadíes en Sevilla. Con el paso de los años, las taifas de Sevilla (que había conquistado todas las pequeñas taifas de la Andalucía occidental y Murcia en la parte de la oriental), Badajoz, Toledo y Zaragoza, constituirían las potencias islámicas peninsulares.

En general, las taifas más poderosas fueron absorbiendo con el tiempo a las más pequeñas. Así, la taifa de Sevilla, conquistó y anexionó a las más pequeñas de Arcos, Algarve, Algeciras, Morón, Ronda, Carmona, Huelva, Mértola, Niebla y Silves, estas últimas, situadas al sur del actual Portugal, ambicionadas también por la taifa de Badajoz.

Por otro lado, en la antigua Marca Superior del califato, los hudíes de Zaragoza reunieron un conglomerado que en ocasiones se segregaron como taifas independientes, formado por Tudela, Calatayud, Huesca, Lérida o Tortosa, llegando hacia 1080 a ocupar el territorio peninsular de la poderosa taifa de Denia (que consiguió conquistar las Baleares y Cerdeña y reunió una flota de guerra de ciento veinte naves) haciendo vasalla a la rica pero desprotegida Taifa de Valencia. Sin embargo, en esta zona, y gracias a un hábil manejo de la diplomacia, lograron sobrevivir dinastías independientes en la taifa de Albarracín y la taifa de Alpuente.

* Gran parte de los datos históricos se irán recogiendo de diversas fuentes bibliográficas impresas y/o digitales y siempre respetando los derechos pertinentes si los hubiere. Si por desconocimiento se incurre en falta, ruego se comunique a esta administración.